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Cuando la Tecnología Incrementa la Crisis del Hombre

El pensamiento del hombre, ese que tiene su base en la Filosofía auténtica de los grandes pensadores de la antigüedad, tiene su origen en tres preguntas que parecen simples pero que al buscar sus respuestas han llevado a la humanidad al auténtico desarrollo. Estás preguntas son: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? y ¿A dónde voy?

Cuando la Tecnología Incrementa la Crisis del Hombre

La modernidad y el consentimiento de los vicios que promueve abiertamente han metido al hombre en una trampa que llamamos Crisis del Hombre, en donde las respuestas a las preguntas que dieron origen al pensamiento filosófico se han cambiado por mentiras dominantes que afectan al ser humano, aplicando un sedante para que ni siquiera exista un interés en conocer nuestro origen y destino.

Los esfuerzos intelectuales que el hombre ha realizado para encontrar la respuestas a las preguntas han sido enormes y han requerido tiempo. A pesar de no contar con las herramientas y el supuesto “desarrollo” que la cultura actual nos dicta que tenemos, desde tiempos milenarios se han encontrado las respuestas de estos cuestionamientos indispensables para que un hombre encuentre su plenitud.

El hombre es:

Una criatura. Es decir que tiene un creador, todos lo tenemos. Incluso nosotros podemos ser creadores y participar con otros en alguna creación.

Así tenemos al artista que compone un estupendo Vals o el equipo de Arquitectos que junto con Ingenieros y sus trabajadores crean hermosos e imponentes rascacielos, llevándolos desde la conceptualización a una realidad digna de asombro.

Cuando una persona es consiente de su condición innata e irrefutable de criatura, reconoce ese impulso que desde el inicio de su existencia lleva en el interior y conforme transcurre el tiempo y avanza en edad le produce estrés y un hambre interior de conocer y regresar a su creador, a su origen.

Existen personas desafortunadas que, engañadas por la cultura hedonista que nos educa actualmente, buscan desesperadas satisfacer ese impulso natural con las drogas, el dinero, el poder, el sexo sin control, la gula, el abuso del alcohol y todo aquello a lo que la sociedad rinde tributo total como Dios y creador, en la cuál basa su existencia, todo su ser.

Un ser social. Remarco lo evidente de esta conclusión. Basta con voltear a nuestro alrededor y ver que estamos completamente rodeados de personas y que necesitamos relacionarnos con los demás.

La plenitud del ser humano solo puede ser alcanzada mediante la complementación con otros seres humanos.

Esa complementación debe ser física, psíquica, biológica y espiritual. Ya que si se fuerza demasiado algo por capricho, egoísmo o puro placer desenfrenado, terminará por romperse y romper al ser humano.

No es bueno que el hombre este solo

-Génesis 2:18

Lo experimente en carne propia al vivir un tiempo lejos de mi familia y amigos. Aunque convivía con personas no es lo mismo que ser parte de una comunidad, esa en la que se reciben caricias, tiempo y reconocimiento.

La vida en comunidad fortalece al ser humano en cuerpo, mente y alma. Lo compruebo cada mañana al despertar a lado de mi esposa, al sentir el abrazo de mis padres y al recibir la sonrisa de mi hija pequeña.

Con espíritu y cuerpo. Nuestra concepción de tiempo y espacio esta meramente relacionada a nuestro cuerpo. A pesar de que son actos cognitivos, encuentra su comprobación en lo que nuestro cuerpo percibe a través de los sentidos.

Cada uno de los estímulos que recibimos genera una percepción de como estamos conformados. Lo más evidente de identificar es nuestro cuerpo y las capacidades que tenemos de sentir, oler, degustar, oir, crecer, adelgazar, envejecer. Ocupamos un tiempo y un espacio determinado.

Pero también contamos con un elemento propio del ser humano que se llama espíritu. Que como consecuencia del dominio del pensamiento positivista (ese que dice que nada es cierto si no se puede medir, pesar, tocar, etc.) lo hemos relegado al olvido.

A pesar que nunca he visto, pesado y tocado el virus de la gripe, se que hace unos días estuve infectado. ¿Cómo lo sé? Por las consecuencias que causó en mi cuerpo y estado de ánimo. Ojos llorosos, mucho estornudo, cuerpo cortado, con sueño, fiebre, nariz congestionada y sin ánimos de nada. No necesité de tocar y de ver a la gripe, basta con identificar las consecuencias.

Así, aunque no podemos ver, tocar, medir o pesar un alma se puede asegurar que es parte del ser humano al identificar sus consecuencias: La Inteligencia y la Voluntad.

Un ser trascendental.

A pesar de estar sujeto a las leyes de la física por nuestra composición material (en pocas palabras nuestro cuerpo tiene fecha de caducidad) nuestra naturaleza espiritual es eterna, no termina, es para siempre.

La composición del hombre como un ser trascendental es tan importante y de gran peso para la persona, es el objetivo de su existencia. Por eso el mercado de la motivación, el coaching, la superación personal y lo psicólogos reduccionistas han encontrado una mina de oro para enriquecerse.

Trascender no es plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Trascender es regresar a tu origen, volver a tu creador, superar la vida terrena y llegar a la vida eterna. Plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo te puede ayudar a llegar a ese objetivo, pero todo depende si el árbol que plantas no es de mariguana, el libro no es una revista pornográfica y a tu hijo lo educas en las virtudes.

La Crisis del Hombre.

Las respuestas a las preguntas se han cambiado, se han invertido para el placer mundano del hombre y para su propia desgracia.

Hoy:

El hombre es el ser superior. Todo gira a entorno a mi, en lo que me produce placer corporal y psíquico, no importa que sea momentáneo y que tenga consecuencias de muerte a mediano plazo.

Yo quiero tener todo el poder y el mundo me hace creer que lo puedo tener. Yo pongo mis reglas, soy el centro del universo. Yo puedo ser el creador y rechazo rotundamente mi condición de creatura por que eso significa alinearme a la misión y normas de mi creador.

Privilegia el Individualismo. Yo puedo solo, tengo la capacidad de lograr lo que me proponga por mérito de mi propio esfuerzo, no necesita de los demás.

El dinero, los autos, el Smartphone, las mascotas pueden llamarse familia y ser sustitutos de mis padres, esposa o esposo, incluso no necesito tener hijos. Son un gasto y me impiden dejar de consentirme.

El cuerpo es el rey. Mi cuerpo es lo más importante que tengo, por eso tengo que cuidarlo al extremo ya que me ayudará a aumentar mi placer propio. Invertiré lo que sea necesario y haré esfuerzos heroicos por no comer para mantenerlo siempre como la publicidad me dicta que es una persona feliz.

Exige inmediatez. No puedo esperar hasta el matrimonio para iniciar la vida sexual. El rendimiento de mi inversión debe darse a muy corto plazo. La misa debería durar menos ¡es muy larga!

Quiero vivir ahora en este momento, la felicidad y el éxtasis de las drogas deben de ser más poderoso y de inmediato. Exijo rapidez en mi comida, en la atención, en los resultados.

Combinación con la Tecnología.

La Crisis del Hombre vive su tiempo más expresivo en estos días al combinarse con las explosión de la información y los avances acelerados de las tecnologías.

Nicholas Carr en su libro “Superficiales” explica:

Toda tecnología es expresión de la voluntad humana. Con nuestras herramientas buscamos ampliar nuestro poder y control sobre nuestras circunstancias, sobre la naturaleza, sobre el tiempo y la distancia, sobre el prójimo.

Por esta razón las expresiones de la crisis que el hombre vive en la actualidad han encontrado una vía rápida para su crecimiento acelerado y masivo.  Al ser exponencial y acelerado el ritmo en que la tecnología crece y transforma la manera en la que vivimos, de esta misma manera (exponencial y acelerada) es la promoción y adopción de los vicios.

Por eso encontramos que el consumo de la Pornografía ha llegado a cifras estratosféricas, las nuevas computadoras deben de encender cada vez más rápido, el primer lugar que ocupa el teléfono móvil en nuestras prioridades, el fácil acceso a información que nos hace pensar que tenemos mayor conocimiento, que todo lo podemos, etc.

El peligro más grande de la combinación Tecnología y la Crisis del hombre es la sutileza y naturalidad con la que se hace presente, casi imperceptible pero poderosa al momento de moldear nuestra voluntad y alejarnos de nuestro fin último.

Como personas preocupadas por la formación debemos entender que la solución a este problema no es prohibir el uso de las tecnologías. Decidir no usarlas es como si alguien en este siglo decidiera no utilizar reloj, sería dejar al enemigo a solas para que sirviera con la cuchara grande.

Existen herramientas y procesos que nos pueden ayudar a aprovechar las Nuevas Tecnologías para nuestro crecimiento espiritual e intelectual, además tenemos la oportunidad y obligación de ser la parte que contrarreste el efecto de las presencia de los vicios ¿cómo? Venciendo al Mal con el Bien.

¿Tienes algunas ideas para combatir la Crisis del Hombre? Puedes dejar tus comentarios en mi Facebook.

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