Cuatro tendencias globales para intuir el futuro de las escuelas

Recuerdo cuando en marzo del año pasado se dio a conocer el comunicado del Tecnológico de Monterrey donde anunciaba que se suspendían las clases presenciales y que seguirían en forma virtual.

Una gran serie de instituciones educativas siguieron este esquema, los trabajos, las academias y los servicios religiosos tuvieron que migrar rápidamente a un modelo a distancia.

Se dice que los errores pueden ser momentos de aprendizaje y al cumplirse el año del confinamiento y restricciones en México, el Rector de Tec Salud hacía un recuento de lo que se pudo haber hecho mejor:

La mayoría creíamos que esta situación duraría unos cuantos meses y que estaríamos de regreso a más tardar para el verano.

He de confesar que yo era uno de estos, aún recuerdo que en las proyecciones que hacía sobre el comportamiento de la captación de matrícula contemplaba que el confinamiento estaría terminando para julio o agosto ¡Vaya ingenuo!

Tratando de descifrar el futuro.

Aparecieron las “profecías” y la frase “esto ya cambió” comenzó a hacerse más presente. El trabajo, el comercio y la educación eran los temas principales que encabezaban los cambios.

Pasado el año con las escuelas cerradas y con más información ¿podemos predecir lo que sucederá en la educación como la conocemos? Para nada pretendo asegurar lo que vendrá, solo se trata de describir algunas tendencias que ya existen (incluso antes del COVID) y que parecieran haber tomado un mayor impulso.

¿Tratar de intuir el futuro de la escuela es un buen ejercicio? ¡Claro! Es la parte que complementa el análisis de lo que pudimos mejorar. Si no se hace, se corre el riesgo de terminar implementando acciones reactivas en lugar de preventivas.

Las pistas en la educación.

Si las personas están acostumbradas a comunicarse en su vida personal a través de chats como WhatsApp, lo más lógico es que esperen que en el trabajo, la escuela y en el comercio utilicen las mismas herramientas para interactuar.

Las siguientes ideas están basadas en tendencias que tal vez no tenga nada que ver con la escuela (otras sí y de forma directa), pero al ser la escuela parte de la vida diaria de las familias podrían hacerse realidad en un plazo no muy largo de tiempo.

1. La educación en casa.

En países como Estados Unidos llevan más de 20 años con este modelo de educación como parte del sistema oficial (tiempo que más o menos nos toma adoptar en México las tendencias de este país). Dependiendo del estado, puede ser tan libre como estructurado y sistematizado.

En un estudio reciente por parte de The Census Bureau’s, se muestra como el homeschooling había tenido un crecimiento importante de 1999 al 2012. Posteriormente el crecimiento había sido estable en alrededor de un 3.3%. Así es, antes de la crisis del COVID, el número de familias que decidían por este modelo crecía 3.3% cada año en Estados Unidos.

A partir de esta crisis las tasas durante el 2020 fueron moviéndose del 5.4% al 11% en tan solo un año.

Se puede revisar el estudio completo en este enlace.

Es de esperarse que al abrir las escuelas estos crecimientos disminuyan, que las familias regresen a las aulas, pero otros parecen que continuarán con este modelo que no les ha desagradado del todo:

“Soy una estudiante de secundaria muy motivada. Me gusta la escuela. Pero cambiar al aprendizaje en línea ha sido lo mejor que le ha pasado a mi educación. Ha reducido la presión social que siento al tomar los exámenes, me ha permitido obtener comentarios inmediatos de los profesores y me ha dado la libertad de adoptar mi propio estilo de aprendizaje único”.

Es el testimonio de una joven que no quiere que el aprendizaje en línea termine.

¿Y en México? El homeschool es un nicho que venía en crecimiento en ciudades como Querétaro, Guadalajara y Monterrey, sorprendentemente en familias con un poder adquisitivo medio/alto. Hoy ha sido impulsado y aquellos programas de homeschool (principalmente en Texas) se han visto beneficiadas con un crecimiento en su matrícula con estudiantes en México.

En nuestro país no existe una estadística oficial sobre los alumnos enrolados en programas de educación en casa, pero en una conversación que sostuve con una madre de familia en Monterrey que lleva con este modelo desde hace casi cinco años menciona:

“En el chat que se creo para estar en contacto con otras familias dentro del programa, había un total de 30 miembros. A partir del 2020 ese grupo aumento a más de 200 miembros y esto es de una sola zona de la ciudad”.

Una gran cantidad de familias mexicanas que compraron el currículo de algún programa de homeschool están ansiosas para volver a meter a sus hijos al colegio en cuanto sea posible. Pero también existen familias que no les ha desagradado del todo los beneficios de este sistema, desde la disminución de los traslados, la rutina titánica y estresada de llegar al Colegio por las mañanas, hasta la satisfacción de ser los responsables totales de la formación de sus hijos.

A esto hay que añadirle la promoción gratuita que tuvieron las tendencias de homeschool el año pasado en redes como Instagram por parte de los mismos colegios escolarizados.

2. Pagar por lo que se usa.

Una de las principales preguntas que hacían los padres de familia respecto al pago de las colegiaturas durante la pandemia era: ¿Por qué pagar una mensualidad completa si no se estaban teniendo todos los servicios?

Esto provocó una exigencia a las escuelas por parte de las familias para tener descuentos, aunado a los problemas económicos que podían estarse enfrentando como la reducción de sueldos e incluso la perdida de empleo.

En un webinar organizado por Salesforce, el Tec de Monterrey contaba su experiencia en el tema de las cuotas:

“Los estudiantes solicitaban pagar menos ya que no estábamos teniendo ahorros en energía eléctrica y agua, pero no contaban que eso solo representa el 3% del presupuesto”.

El Tec ofreció apoyos personalizados según el caso de cada estudiante. Abrió un portal en línea para que pudieran exponer su caso y solicitar la ayuda correspondiente. El principio de no confundir personalización con presencial aplicó para el tema de los apoyos económicos.

Aunque los ahorros en servicios básicos eran pequeños, existen modelos de cuotas que te incluyen una serie de cobros “de cajón”. Algunos te incluyen la actividad extraescolar, deportiva o cultural; otros te añadían de forma obligatoria la compra del material que sorprendentemente se iba a quedar en la escuela para cuando los alumnos regresaran.

“El colegio me pedía para la reinscripción comprar una lista de materiales, entre ellos la cantidad de 100 cubrebocas y una cantidad exorbitante de litros de gel antibacterial. Nada de esto lo íbamos a tener en casa, todo se iba a quedar en la escuela”.

Comparte una madre de familia que con toda razón no sabía por que tenía que pagar por algo que no iba a usar.

Los modelos actuales de negocios que están teniendo un gran éxito son aquellos que personalizan el servicio y en los que se paga solo por lo que se usa. Aún siendo por suscripción, hay diferentes precios en Netflix si quieres usarlo en tres, cuatro o más dispositivos o si quieres HD o 4K.

Estamos acostumbrados a ir a Starbucks y pedir un latte especial con leche de almendra, un saborizante como la vainilla y además sin cafeína. El café te puede costar $80 pesos, pero terminas pagando más de $100 pesos por la “personalización”. Se puede ver de dos maneras: me sale más costoso pedirlo como me gusta o solo se paga por lo que consumo.

Si un café puede ser tan intrascendente para la vida, pero nos acostumbramos a personalizarlo y pagar por ello ¿Por qué otros servicios más importantes como la educación no podría ser igual?

3. Una brecha más grande entre la educación privada y pública.

Los efectos de la crisis por el COVID sin duda aumentarán la brecha entre la escuela privada y pública.

Muchas instituciones educativas privadas han tenido que cerrar ya que no pudieron sobrevivir a esta situación, sumado a la reducción de salarios y pérdidas de empleo por parte de los padres de familia, ha dado como resultado que el número de estudiantes en las escuelas públicas vaya en crecimiento.

Lamentablemente no se podrá satisfacer esa demanda por la falta de espacios suficientes y las medidas de distanciamiento que se van a requerir. Y aunque se abran las escuelas por un semáforo epidemiológico en verde, un número importante de sus instalaciones fueron robadas y vandalizadas aprovechando la ausencia de personal y actividades para extraer lo mucho o poco que estas escuelas poseían.

La gran mayoría no cuenta con los recursos para su rehabilitación, por lo tanto, retrasarán su apertura o lo harán con una serie de carencias afectando aún más a los estudiantes y su proceso de aprendizaje.

Hay reportes en medios de estos casos en Nuevo LeónSonoraLeón y en Coahuila incluso dan un número de más de 1,000 escuelas. Faltaría considerar aquellos estados en dónde no se ha hecho noticia.

La capacidad de respuesta ante los cambios como la inclusión de tecnología, profesionalismo y capacidades; posiciona a las escuelas privadas con ventaja ante la educación pública, esto nunca ha sido un secreto. Ahora, ante los requisitos para la apertura las escuelas privadas parecen tener una nueva ventaja.

Inspirado en el incremento de matrícula que las escuelas católicas han tenido durante esta pandemia en Connecticut, Estados Unidos; pudiera existir la oportunidad de ofrecer servicios educativos a un segmento de la población estudiantil que ha sido afectada por la crisis.

En los Estados Unidos un gran número de las familias aprovechan la calidad del sistema educativo público, aunque tenga la capacidad de pagar por la educación privada. En México estos casos son muy difíciles de encontrar, pero ante la tendencia de pagar por lo que usa ¿pudieran crearse modelos que permitan a las familias con menos recursos acceder a la educación privada? Tal vez es una oportunidad de llegar a otros segmentos de la población y mitigar los efectos de esta crisis en el rezago educativo.

4. Criptomonedas como forma de pago.

No es broma y no es algo que las escuelas deberían desechar.

Al inicio de esta crisis y el confinamiento, varias escuelas sufrieron por que sus métodos de cobro no permitían hacerlo a distancia. Así es, 2020 y todavía los padres de familias y estudiantes tenían que ir a la caja de la escuela o pagar en una ventanilla de banco.

Entre dificultades administrativas, una idea equivocada de “ahorros” de comisiones bancarias y otros aspectos internos, las instituciones educativas tuvieron que dar ese paso obligado y atropellado de ofrecer la posibilidad de generar pagos de cuotas desde casa. Se perdió alumnado y el poco que se mantenía no podía pagar por que no se les daba la opción de hacerlo en línea.

Ahora aparece otro instrumento financiero creado en el 2008 y que la fecha ya supera el valor de los $60,000 dólares. Entre que, si es una burbuja, si no tiene un respaldo físico y no se entiende bien lo que es, el Bitcoin está comenzando a aparecer como método de pago.

Recientemente Elon Musk, dueño de Tesla (autos eléctricos) y fundador de una agencia espacial, ha dado la posibilidad de adquirir sus autos en línea con Bitcoin como método de pago.

También negocios pequeños como heladerías y taquerías ya ofrecen esta opción mediante el escaneo de un código QR.

Actualmente existen ya una gran cantidad de criptomonedas y su uso se esta popularizando entre los inversionistas y los jóvenes.

Una dato interesante de su uso es que, entre el 20 y el 26 de abril del 2020, más de 42 millones de dólares que llegaron a México por concepto de remesas se enviaron por criptomonedas, según informó la plataforma Bitso.

¿Qué puede significar esto? El paso reciente y obligado que dieron la mayoría de las escuelas de dar la posibilidad de pagar en línea a través de los bancos tradicionales tal vez pronto será algo de la “vieja escuela”.


Las crisis son momentos de cambios pero principalmente de aprendizajes, de revisar los que se puede mejorar, lo que pasa a nuestro alrededor y hacer una ruta que nos lleve a salir de ella.

Adaptarnos, luchar contra la desigualdad y aceptar la innovación inesperada, parecen ser los pasos de aquellos que han aprovechado estos momentos en el pasado.